Terapias

Si hay algo que suele ser común entre las PAS es la cantidad de terapias que hemos probado en un intento por mejorar nuestra calidad de vida, por arreglar aquello que pensábamos que estaba defectuoso en nosotros. Yo también he hecho ese recorrido y la experiencia me ha enseñado que no hay que empezar a construir una casa por el tejado. Nuestra salud, nuestra vida, es como esa casa y necesita de sólidos cimientos sobre los que construirse. Por eso, antes de enfocarnos en otra cosa, es importante centrarnos en las terapias que van a trabajar con esos cimientos y, es muy posible, que por el camino muchas cosas se vayan ajustando solas.

En esta sección aparecen las que considero son las terapias más importantes y fundamentales para vivir en equilibrio.

Terapia nº 1. El desarrollo interior
Terapia nº 2. La respiración
Terapia nº 3. El descanso
Terapia nº 4. La relajación
Terapia nº 5. El ejercicio
Terapia nº 6. La alimentación correcta

Seguro que estas no son las terapias que muchas personas pensaban encontrar, además son genéricas porque lo importante es el área que trabajan más que el cómo la trabajan. El cómo es algo individual, y ahí no caben recetas milagrosas, lo importante es tener siempre presente qué área necesitamos mejorar.

El trabajo del desarrollo interior me parece fundamental en cualquier caso. Las personas con alta sensibilidad con mucha frecuencia hemos crecido en entornos donde no se comprendía nuestra forma de ser y se ha juzgado como negativa. Esto hace que tengamos una imagen desvalorizada de nosotros y de nuestras capacidades. Nos sentimos raros, diferentes e imperfectos. Ni siquiera nosotros nos conócemos. Con estas creencias no podemos esperar tener una vida próspera ni alcanzar la felicidad. Trabajar en superar actitudes autosaboteadoras, creencias dañinas, relaciones tóxicas… y tantas otros elementos que degradan nuestra vida, tendrá enormes beneficios para nosotros y para nuestro entorno.
La respiración, la relajación y el descanso deben ser una prioridad en nuestro día a día. Si algo caracteriza a una personas altamente sensible es la tendencia a la sobreactivación de nuestro sistema nervioso (ansiedad, depresión, agotamiento, insomnio…). Aprender a equilibrar nuestro sistema nervioso con momentos de relajación nos ayuda a mantenernos bien y funcionales en nuestro día a día.
Por otra parte, sobre el ejercicio, habrá personas que encuentren una terapia estupenda en el yoga mientras otras se beneficien más de correr, bailar o nadar. En cualquier caso, mantener nuestro cuerpo activo, dentro de nuestras posibilidades, libera tensiones y tiene un sinfín de ventajas en nuestro organismo.
Y lo mismo ocurre con la alimentación, por esto se dice que nuestro intestino es nuestro segundo cerebro. El estado de nuestra salud intestinal tiene un impacto fundamental en nuestras emociones, y en todo el cuerpo en realidad. Aquello que comemos son los ladrillos con los que construimos nuestro cuerpo. Aunque es importante saber que no todos los alimentos, por muy saludables que sean, serán beneficiosos para todas las personas. Es una labor de autoobservación identificar el impacto de nuestra alimentación en cómo nos sentimos.

En resumen, trabajando sobre estas seis áreas, con calma y constancia, creo que se pueden conseguir cambios asombrosos sin necesidad de recurrir a terapias más complicadas. Aunque soy consciente de que también existen circunstancias en las que esas otras terapias son un auténtico salvavidas.
Si deseas prosperar en tu vida, no te olvides de trabajar los cimientos siempre.

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