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PAS: ¿una etiqueta? ¿Un justificativo?

PAS: ¿una etiqueta? ¿Un justificativo?

En éste tiempo que apasionada y comprometidamente, como buena PAS, llevo estudiando e investigando sobre el rasgo he leído y escuchando ciertas cosas que me han dejado reflexionando.

Alguien contó que su psicóloga, hoy ex psicóloga, cuando ella con alivio (sentimiento compartido por todos los que descubrimos nuestra alta sensibilidad) le habló sobre el rasgo, lo desestimó diciendo que era una forma de quedarse en la zona de confort y no hacerse cargo de su subjetividad. Testimonios similares encontré acompañados de la soledad en la que quedaron al no poder continuar su proceso terapéutico por carecer de apertura, empatía y comprensión sus respectivos “profesionales”.

Hace poco cuando le hablé de la importancia de la difusión a alguien que trabaja con gran interés y trayectoria en temas relacionados con la salud, me comentó que un reconocido grupo de psicólogos no sólo desestimaron sino que de alguna manera criticaron el tema porque a su parecer era una manera de “etiquetar”; como me gustan los debates, agradecí su comentario e intenté explicar por qué no era un etiqueta, o si lo era en éste caso como en otros, era lo de menos, porque lo más importante es que lo sería de manera positiva ya que ayuda a conocerse y por ende saber como moverse en la vida, lo digo por experiencia propia y profesional. Sirve para tener un buen diagnóstico de sí mismo, y si a eso llaman etiquetar, lo respeto, pero no lo comparto (diagnóstico viene de conocimiento, erróneamente se lo relaciona con patología).

Rechazo las etiquetas que limitan, encasillan, segregan, y generan la autoexclusión dejando en la inacción. Pero poder poner nombre a un sentir, más aún cuando a veces ese sentir deja de ser placentero, cuando ese sentir se tilda de “demasiado sensible”(invisibilizando una virtud vapuleada y tan necesaria en quienes carecen de ella), poder poner un nombre y encontrar experiencias compartidas con otros, cuando eso deja de hacerte sentir “la/el rara/o” de siempre, entonces ahí celebro el valor de saber nombrar, porque como dice I. Allende: “la palabra define, preserva y aclara”.

Nunca se trata tanto de qué sino de cómo. Una PAS puede creerse “diferente”, “iluminada” o problemática, depresiva, según la experiencia o grado de conciencia. Y puede quedarse en la zona de confort, como dijo aquella psicóloga, o trabajar para conocerse y llevarse mejor consigo misma y con el mundo, ese mundo que por desconocimiento de “la etiqueta” puede volverse hostil. O puede saber que simplemente su modo de percibir y sentir es mas profundo y en base a eso trabajar en uno mismo.

Conocer y relacionarnos verdadera y profundamente con nuestras fortalezas y nuestras debilidades nunca tiene nada de confortable, seas PAS o no lo seas. Las PAS no se evitan de tener que sacar valentía para enfrentarse con sus zonas oscuras y constancia y temple para forjar los cambios que se requieran. Después de todo no es tan distinto de cualquier trabajo de crecimiento interior que siempre requiere reformular la manera de verse uno mismo y de entender al mundo. Conocimiento, aceptación, autovalidación, comprensión y trabajo constante.

Si me preguntan si ser PAS es una etiqueta o un justificativo, puede serlo tanto como decir que al nombrar a alguien “celíaco”se lo está etiquetado, no es ni bueno ni malo serlo, simplemente se es, sí creo definitivamente bueno y sanador saberse tal para manejarse mejor en la vida sin exponerse ni “comerse” cosas que pueden hacer daño y disfrutar de otras que quizás no conocerían de no haber tenido esa sensibilidad, al gluten o al sentir.

Tamara Echeverría

La causa emocional del colon irritable

Este artículo es una traducción. El artículo original lo pueden encontrar en http://diyhealthblog.com/2017/12/the-emotional-root-of-ibs/

He observado la conexión entre las emociones y el colon irritable o síndrome de intestino irritable (SII) en mí y en mis clientes. Y he llegado a la conclusión de que la influencia más poderosa en su salud no es un suplemento o tipo de alimento, es su estado mental y emocional.

Estoy hablando del poder curativo de calmarse.

En mi opinión y experiencia personal, la mayoría de los pacientes con colon irritable viven en estado de pánico.

El pánico puede estar tan presente que simplemente se desvanece en el fondo de la vida cotidiana. Puede estar en estado de pánico y ni siquiera sentirlo. Pero su sistema nervioso sí y puede traducirse en problemas para dormir, confusión mental, problemas de humor o el empeoramiento de los síntomas.

Como mencioné, esta experiencia de pánico, también llamada “luchar o huir”, puede jugar un papel importante en el estado de la salud digestiva. En este estado, la función digestiva y reproductiva se apaga. La comida no se digiere ni se absorbe adecuadamente en el intestino delgado, y se convierte en alimento para el sobrecrecimiento de las bacterias y hongos.

Esto puede ser una causa común de hinchazón y gases.

La respiración también se apaga, se vuelve superficial y priva al cuerpo de oxígeno y energía.

El papel de la emoción en el colon irritable es un ciclo que se perpetúa a sí mismo. El miedo y la ansiedad pueden alterar la función del intestino y un intestino desequilibrado puede causar miedo y ansiedad.

Hay dos formas de abordar este problema. Puede cambiar su dieta, tomar el tipo correcto de probióticos y tratar cualquier infección o crecimiento excesivo. O puede comenzar a trabajar con sus pensamientos, conductas, percepciones, miedos y tensiones corporales.

Hace un mes vi un documental llamado “Heal” sobre el papel de las emociones en la enfermedad. Resonó profundamente. La premisa era que la gente puede obtener tanto, si no más, alivio de sus problemas de salud abordando las emociones reprimidas, los traumas y enfocando sus esfuerzos en el trabajo emocional. Las personas que hacen esto a menudo desafían las expectativas de los médicos recuperándose de los cánceres de estadio 4 o recuperando el movimiento después de un accidente paralizante.

Trabajar a través de la angustia emocional liberará la energía y los recursos del cuerpo para hacer lo que mejor sabe hacer, sanarse a sí mismo. Nuestra desconfianza en nuestros cuerpos, la duda y la confusión, la resistencia y la tendencia a imaginar el peor resultado posible más comúnmente sabotea el progreso de curación.

Calmar los temores de mis clientes ayuda a mejorar sus síntomas. La mayoría de las personas reconoce la conexión obvia entre el estado del intestino y la emoción / estrés. Este es un buen recordatorio para enfocar el tiempo y el esfuerzo en el apoyo emocional.

El pánico perpetuo puede ser provocado por un trauma pasado o presente. Estar enfermo es traumático. La vida puede ser accidentada. Una reacción común a esto es la hipervigilancia o siempre estar atentos a un peligro inminente.

Aquí es donde un buen apoyo profesional puede ayudar más. Obtener una buena ayuda puede calmar el sistema nervioso. Confiar en el cuidado de un experto puede reducir el pánico en gran medida.

Aquí es donde las pruebas del intestino pueden identificar desencadenantes infecciosos comunes del colon irritable, como cándida, h pylori, parásitos, SIBO y disbiosis del intestino grueso. Testear la tiroides y las hormonas, incluidos los niveles de insulina y glucosa en ayunas, también puede proporcionar información valiosa para encontrar la causa raíz. Porque nada incita tanto al pánico como a la incertidumbre y no sabe qué es lo que está causando el problema.

No saber lo que está sucediendo puede llenar de pánico a los mejores de nosotros. Pero si un profesional le explica que el dolor o el síntoma ardiente y misterioso es causado por la inflamación o el gas, puede ayudar a que desaparezca el pánico.

Las pruebas lo llevarán de regreso al camino de la salud mucho más rápido que pasar horas investigando en Internet. Los clientes más estresados ​​que vienen a mí son los que pasan más tiempo buscando y leyendo en Internet.

Internet es una fuente de información no regulada que agrava el sistema nervioso y abruma la mente. Hace lo contrario de cultivar el estado de calma que es mejor para la recuperación.

Hace muchos años, después de una sesión de Internet, estaba convencida de que tenía lupus. Mi esposo todavía se burla de mí por eso hoy.

El autodiagnóstico basado en los síntomas es uno de los mayores peligros de Internet. Es una buena manera de perder su tiempo, dinero y energía limitada. Y puede ser francamente peligroso.

La forma correcta de solucionar problemas de colon irritable es con información personal, no con consejos genéricos de salud.

Es posible que deba recurrir a un grupo de diferentes terapeutas para encontrar el correcto. Puede ser desalentador o costoso, pero no dejes que eso te detenga. Sigue intentándolo. Eso fue lo que hice.

Tuve que ver a varios terapeutas antes de encontrar a la persona que tenía la respuesta para mí. Si me hubiera dado por vencido por la frustración y los fracasos, todavía estaría enferma hoy.

Una de las mejores maneras de ayudarlo a superar el pánico es tener a alguien en quien confíe cuidando de usted, guiándolo y calmando sus miedos. La meditación y otras actividades para aliviar el estrés (caminar, hacer yoga, orar, respirar profundamente, escribir en un diario) también pueden ayudar, pero no son tan fáciles de hacer.

Recientemente tuve una experiencia interesante con un problema de salud inducido por el estrés. Últimamente ha habido mucho estrés en mi vida mientras nos preparamos para mudarnos y hacer otros grandes cambios de vida. Mi digestión ha estado bien porque sé cómo cuidarla.

Pero hace poco, una mañana, me desperté con un dolor de espalda que no hacía más que empeorar sin importar lo que hacía. Probé masajes, acupuntura, tendido en el suelo con los pies en alto, estiramientos, baños calientes y almohadillas térmicas.

Nada ayudó. Fue deprimente, frustrante y produjo ansiedad.

Una semana después del dolor de espalda, fui a un taller de chi gong.

Mi maestra de Chi Gong me dijo que no había nada de malo en mi espalda, pero que mi cuerpo estaba tenso y congelado por el miedo y que no estaba respirando bien. Después de hablar con mi maestra y sentir el apoyo de la práctica y mis compañeros, mi dolor de espalda comenzó a derretirse. Al final del taller, el dolor desapareció. Y no ha regresado. El dolor de espalda era una nueva forma para que mi cuerpo manifestara su estrés sobre la falta de seguridad y estabilidad en este momento. Reconociendo que el dolor se intensificó por mi pánico al respecto fue un gran recordatorio sobre en qué concentrarme realmente en mi curación.

Si bien la vida todavía es estresante, la mantengo en perspectiva y me tranquilizo cuando me siento abrumada. Cuando estamos en un estado de estrés y pánico, el autocuidado parece salir por la ventana. Entramos en nuestras cabezas y nos salimos de los hábitos de apoyo que nos mantienen sanos.

Me di cuenta de que la preocupación por el colon irritable puede ser un problema mayor que el colon irritable en sí. Desarrollar confianza en la capacidad de su cuerpo para sanar es difícil y casi imposible de hacer solo.

Se necesita un pueblo para sanar un intestino. Obtenga toda la ayuda que pueda pagar.

El trauma de tener colon irritable hace tantos años todavía está conmigo hoy. Este es mi trabajo de curación ahora. Para notar cuando entro en pánico sobre mi salud y lo dejo ir. He creado una red de apoyo de un terapeuta de masaje, acupunturista, chi gong y profesores de yoga y sesiones de sauna para descansar. El tiempo pasado afuera con mi perro también es de gran ayuda para liberar las preocupaciones y las tensiones.

Llegar a un marco mental y estado emocional más saludables es diferente para todos, pero comienza con prestar atención a sus pensamientos, actitudes, creencias y tensiones. Cuando entiendes lo que impulsa tus comportamientos, tienes la oportunidad de arreglarlos.

No puedo dejar de insistir en lo importante que es abordar este aspecto de la curación junto con la ruta de la dieta y los suplementos. Enfrentar tus miedos, como el miedo a la comida o el miedo a una recaída, rendirá la mayor recompensa en tu salud y tu vida.

Aquellos de mis clientes que han curado su miedo a comer lo incorrecto han dado saltos en su progreso. Voy a bloguear sobre una historia de éxito de curación pronto.

Lo más importante para cambiar en tu vida es tu relación con tus pensamientos temerosos. También es el más difícil. Así que busca ayuda. Los asesores de salud, como yo, ayudan a las personas a abordar estos problemas para acercarse a una recuperación holística.

Cuando tu mente y tus reacciones emocionales cambian, tus acciones cambian y entonces tu salud seguirá.

Mira el documental “Heal” que ahora está disponible para descargar si necesitas más inspiración.

Yaiza

Cuando las personas altamente sensibles no nos comportamos con empatía. La luz y la sombra de este rasgo.

La vida y sus circunstancias dan para mucha reflexión, nunca te aburres. Reflexionando sobre el tema que les conté de cómo muchas personas traían su dolor del pasado para hundirse nuevamente en él (cosa de la que yo tampoco escapo a menos que tenga un día muy lúcido). Podría asegurar que las personas con las que he hablado sobre la pérdida de mi padre que se han comportado de forma menos empática son precisamente PAS. Y lo creo porque esa forma de revivir el pasado, de sentir con tanta profundidad, la forma de percibir el dolor que supuso esa pérdida para ellos y para los que le rodeaban… tiene el sello PAS. Y yo también me he comportado así, muchas veces. Así que puedo comprender muy bien lo que están pasando.
La gran empatía de las PAS hace que conectemos con el sufrimiento de los demás, pero si ese sufrimiento nos conecta con nuestro propio sufrimiento y nos hundimos en él ignorando a la persona que tenemos delante, ya no nos estamos comportando con empatía. Nos sumergimos en nuestro propio mundo de dolor y todo lo demás desaparece. Nos volvemos tóxicos para los demás y para nosotros mismos. No damos consuelo al otro y volvemos a abrir la herida que no ha sido capaz de sanar.

Por otra parte, las personas con que he hablado que más empatía han mostrado también creo que son PAS. Me han dado consuelo y compresión, sin restar importancia a mi sufrimiento.

¿Cómo es posible que dos comportamientos tan distintos se den en un mismo tipo de personas? He llegado a la conclusión de que tener empatía no es suficiente para comportarse con empatía. La empatía es una cualidad bastante compleja de gestionar que no hay que dar por sentado que sabemos hacerlo ni que lo hacemos bien.Hace falta tener cierto nivel de conciencia, salir del victimismo y hacernos cargo de nuestro propio sufrimiento. Tener mayor empatía no te hace ni mejor ni peor que otro, lo que hagas con ella será lo que te defina. Son cuestiones para tener muy presentes porque la Alta Sensibilidad se convierte en un don para uno mismo y para los demás solo cuando está bien trabajado.

Alta Sensibilidad y emociones

Un tema que me parece fundamental conocer para las personas con Alta Sensibilidad es que existe la adicción a las emociones. Es algo que ocurre en todas las personas. Dado que las PAS tenemos una capacidad para sentir emociones muy intensa, nos hace más vulnerables a caer en estas adicciones y los comportamientos autodestructivos que acarrean.
Actualmente, con el fallecimiento de mi padre, he pasado por estados de intenso estrés y tristeza. Y cuando digo intenso, es intenso como solo un PAS sabe sentir. Y la verdad es que ha superado los límites que yo conocía en mí. Pero no hay nada de malo en ello. El problema sería quedarse aferrado a esas emociones. Por fortuna, me ha ocurrido en un momento de mi vida con mayor nivel de conciencia que tiempo atrás, y observo que mi cuerpo ha creado adicción a estas emociones lo que implica que busque estímulos (pensamientos, conversaciones, alimentos…) que las generen cuando no estoy presente en mi ser. Ahora me toca trabajar en esto como parte del proceso.

Una situación que me está ocurriendo de forma muy repetitiva es encontrarme con personas que no veía desde antes que falleciera mi padre y, después de darme el pésame, empiezan a relatarme de forma muy extensa el relato de sus pérdidas acaparando toda la conversación, reviviendo todo su dolor y sufrimiento y sintiéndose heridos nuevamente. Por fortuna, en lugar de molestarme como me hubiera ocurrido con anterioridad, me ha hecho ver de forma muy clara las heridas que cada persona guarda en su interior esperando la circunstancia que la reactive para revivirla. En las personas con Alta Sensibilidad esto es algo que hay que considerar mucho porque es probable que tengamos gran cantidad de heridas almacenadas en nuestra querida amígdala cerebral. La amígdala no diferencia entre la realidad o un recuerdo, y cuánto más carga emocional haya tenido ese recuerdo más profundamente se grabará en nuestra memoria. Así el hecho de recordar un suceso triste o estresante del pasado que quedó identificado por la amígdala como una situación que debemos evitar, hace que active toda la respuesta de estrés como si estuviera sucediendo en el presente. Y cuánto más lo recordemos más se fijará en nuestra mente. Cuánto sufrimiento sin sentido al revivir de forma continua las situaciones dolorosas del pasado que acaban creando adicción a sentirnos ansiosos, tristes y desvalidos. La forma de salir de esta espiral de sufrimiento es viviendo de forma consciente con atención plena a nuestros pensamientos y nuestras emociones. Sin dejarnos arrastrar por la avalancha emocional que nos invade ante ciertas situaciones. Desde luego requiere de mucha práctica y mucha paciencia, aunque la recompensa de vivir en calma lo merece.

En relación a cómo los recuerdos activan nuestras respuestas emocionales he encontrado una historia sumamente interesante:
Édouard Claparède fue un neurólogo, pedagogo y psicólogo infantil suizo. Realizó un experimento muy famoso, con el cual comprobó que el recuerdo de un evento doloroso puede retenerse en el caso de que se pierda la memoria reciente. Su experimento tuvo como sujeto de prueba a una mujer que sufría de una forma de amnesia. Podía rememorar todos sus viejos recuerdos y conservaba sus habilidades básicas de razonamiento, pero no recordaba el pasado reciente. Claparède la saludaba todos los días, pero ella no lograba recordar ni siquiera su cara. Entonces, en una sesión del experimento, escondió un alfiler en su mano y se la extendió a la mujer, lastimándola con la punta del alfiler. Al día siguiente, la dama no lo reconoció. Pero cuando Claparède le extendió la mano para estrechársela, descubrió que ella dudaba, reconociendo una amenaza aún cuando su memoria seguía estando severamente dañada. (Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89douard_Clapar%C3%A8de)
Esta historia me ha recordado la frase que se repite mucho en el mundo de la Alta Sensibilidad: “Somos un globo de emociones en un mundo lleno de alfileres”. Cuántas veces me he sentido así. Como en el caso de esta mujer que reconoció una amenaza aunque era incapaz de recordar por qué se sentía así, nosotros podemos llegar a sentirnos que el mundo es un lugar hostil para nosotros por todos los pinchazos físicos o emocionales que hemos recibido en el pasado y quedaron guardados en nuestra mente. Vivimos en un estado de alerta que no somos capaces de justificar racionalmente . Esa sensación de peligro es muy probable no seamos capaces de asociarla a una situación concreta y haya quedado en el olvido, y nos justificamos pensando que es nuestra personalidad y nos creemos miedosos, débiles o vulnerables. Cuando lo que ocurre es que no vivimos en el presente sino en fragmentos de nuestro pasado que quedaron grabados en la mente.
Y la cuestión es: ¿cómo lo superamos? Me parece que lo primero y más importante, es hacernos conscientes de que guardamos muchos recuerdos dolorosos aunque no los recordemos y que son estos recuerdos los que controlan la forma en la que interpretamos lo que nos sucede y la respuesta emocional que sentimos. Esto es lo que se denomina la mente subconsciente, y como es esta la que controla nuestra vida, obtendremos un gran beneficio si nos dedicamos a conocerla y aprender a programarla a nuestro favor, para que en nuestro mundo hayan menos alfileres que nos hagan explotar.

Relacionando conceptos, por un lado tenemos que las emociones pueden ser adictivas y, por otra parte que las personas con Alta Sensibilidad tenemos tendencia a estar continuamente en un estado de alerta, de estrés, por la interpretación que hace nuestro subconsciente de las circunstancias que nos rodean. Una cosa y la otra juntas dan como resultado una más que probable adicción al estrés. Vivir en un estado constante de estrés te hace adicto al estrés. Y sí, yo tengo esta adicción, y seguro que muchas personas con Alta Sensibilidad también. Lo vivido recientemente la ha agravado sin duda. Hay que tener claro que, por lo general, se relaciona la adicción al estrés con ser adicto al trabajo aunque en un contexto PAS no es necesariamente así. Podemos tener reacciones intensas a estímulos cotidianos que para lo que la mayoría de las personas no es estresante y, por tanto, no genera adicción para las PAS sí lo es. Situaciones tan simples como ver la televisión o viajar en coche pueden ser actividades relajantes para muchos, no es mi caso. Lo que es un día tranquilo para mi marido para mí puede ser justo lo contrario. Poco les puedo contar sobre esto que ya no sepan. Esto es muy importante porque ahora soy capaz de entender que para identificar lo que me provoca estrés tengo que observar mi respuesta individual a cada situación por obvia que parezca la situación como una conversación o incluso un pensamiento, y que tengo que ponerle mucho cuidado a no dejarme llevar por mis impulsos que me mueven a buscar situaciones que alimentan ese estrés. Aprender a parar y respirar, a buscar lo que es bueno para mí, a alejarme de lo que no lo es, a permitirme equivocarme pero siempre volver a intentarlo. En este momento de mi vida me encuentro en un momento delicado, más vulnerable a caer en estas conductas, pero es una situación superable entendiendo lo que ocurre y poniéndole ganas. Una vida en paz lo vale. Y después de vivir tantas tormentas, ¿quién puede no desear esa paz? Y si esto es válido para mí, me imagino que también lo será para muchas otras personas. Vivir con un sistema nervioso tan receptivo es un reto, aunque bien gestionado es un don. Un regalo único que la vida nos hace, no lo desaprovechemos.

Alta Sensibilidad y Colon Irritable o Síndrome de Intestino Irritable

La información de este artículo es una traducción del artículo que puede encontrar en http://diyhealthblog.com/…/the-nervous-system-missing-piec…/

El sistema nervioso es la pieza que falta en el colon irritable, también llamado Síndrome del Intestino Irritable

En la última década la discusión sobre la curación del Síndrome del Intestino Irritable ha mejorado en gran medida. Cuando estabas enfermo, el consejo era tomar fibra y evitar los alimentos ácidos y grasos.

En la actualidad, la discusión gira en torno a los probióticos, la inflamación, la eliminación de alimentos y, dietas bajas en azúcar y sin cereales.

Algunas personas mejoran con cambios en la dieta y algunos suplementos clave. Pero no todo el mundo. Así que hay una pieza que falta en el rompecabezas del Síndrome del Intestino Irritable.

¡Esa pieza que falta es el sistema nervioso!

El sistema nervioso es un tema complicado que generalmente no se discutía en el bienestar digestivo.

Es así porque trabajar con el sistema nervioso no es una solución rápida. No es una solución conveniente en forma de píldora. La perspectiva del sistema nervioso se ve en el Síndrome del Intestino Irritable no sólo como un problema de digestión de los alimentos, sino también de digerir las emociones, el estrés, las relaciones (a sí mismo, otros, su entorno) y sus pensamientos.

El objetivo de este trabajo está basado en un cambio de estilo de vida. Da importancia a cómo nos tratamos a nosotros mismos, lo que creemos y nuestra forma de actuar en el mundo.

Es un proceso de sintonización en nuestro cuerpo y dejar ir lo que no nos sirve. Atrapamos trauma, estrés, dolor y miedos que han sido guardados en nuestros cuerpos, porque no se nos ha enseñado a liberarlos. Nos enseñaron a salir adelante y ser fuertes. Sin embargo, esta estrategia no nos sirve a nosotros ni a nuestra salud digestiva.

Un sistema nervioso sensible necesita ser atendido de una manera diferente. Una mente y un cuerpo sensible están íntimamente relacionados y los problemas digestivos pueden ser el resultado de pensamientos erróneos.

Nuestro sensible sistema nervioso tiene una reacción mucho más intensa a la estimulación y nuestro medio ambiente. Las cosas pueden fácilmente abrumarnos y nos desbordamos.

Para las personas altamente sensibles, forzarnos es una estrategia equivocada. La estrategia correcta es dejar ir las emociones difíciles, pensamientos y experiencias. Tenemos que aprender a dejar que las cosas fluyan de manera que no queden atascadas en nuestro cuerpo ni en nuestra mente.

He descubierto que todas las personas con intestino irritable tienen 3 características en común: un sistema nervioso muy sensible, experimentan ansiedad y tendencias perfeccionistas.

Nuestro sistema nervioso muy sensible es fácilmente alterado por nuestra propia ansiedad y el perfeccionismo. La ansiedad y el perfeccionismo no van bien juntos ni siquiera con un intestino sano y que funcione bien.

En mi experiencia de vida y de salud, luchas pasadas me han enseñado que las personas altamente sensibles se sobrecargan más rápido que las personas de sensibilidad promedio, y que tienen una tendencia quemarse si se las fuerza demasiado.

Un sistema nervioso sensible debe venir con un manual del usuario, pero no es así. Creo que hay una tendencia a compensar este exceso de sensibilidad: demostrar que somos fuertes y capaces. Nosotros no queremos ser percibidos como débiles.

Si bien hay fuerza en nosotros, tiene que haber también atención a lo que el cuerpo nos está diciendo y centrarnos en el cuidado personal.

Las personas altamente sensibles constituyen el 15 a 20 por ciento de la población. El mismo porcentaje de la población que se prevé que tienen Síndrome del Intestino Irritable. ¿Coincidencia?

La discusión tiene que cambiar, cambiando el enfoque de estas 3 características de la personalidad. Para ver los efectos directos del estrés y la disfunción del sistema nervioso en un cuerpo sensible que pueden causar misteriosos síntomas como dolores de cabeza, fatiga, ansiedad, problemas digestivos, tensión muscular, dolor o rigidez, cambios emocionales, depresión, un sistema inmune debilitado y los antojos. El tipo de síntomas para los que los médicos no pueden encontrar una causa.

Cuando el sistema nervioso no está funcionando como debería, utilizamos sustancias que nos dan energía (café, azúcar) o nos calman (alcohol, drogas, productos farmacéuticos, pastillas para dormir). Nuestro sueño sufre, estamos a la vez alterados y cansados y nuestra capacidad para manejar el estrés disminuye.

Es hora de empezar a buscar respuestas en otra parte.

Esta es la forma en la que la desregulación del sistema nervioso pueden causar Síndrome del Intestino Irritable.

Nuestro sistema nervioso autónomo regula las funciones corporales involuntarias como la respiración y la digestión.

Cuando el sistema no está funcionando bien el cuerpo se confunde y se olvida de cómo hacer lo correcto en el momento adecuado. Es por eso que los intestinos estreñidos no se moverán a pesar de la intervención nutricional. Los mecanismos involuntarios de peristalsis se ven comprometidos por la alteración del sistema nervioso. A veces, el sistema nervioso se colapsa.

Huida, lucha o parálisis

El sistema nervioso tiene un modo simpático y parasimpático. El modo simpático ocurre cuando los sistemas se encuentra en lucha o huida. Es posible que haya oído el término “lucha o huida” para describir una respuesta de estrés. Cuando el sistema nervioso simpático está en este modo se moviliza para responder a las amenazas o peligros.

El sistema nervioso parasimpático se activa cuando el cuerpo está relajado y se llama el modo de “descanso y digerir”.

Un sistema nervioso sano se mueve entre los estados simpático y parasimpático forma rápida y sencilla. El problema se produce cuando el sistema nervioso simpático se bloquea. Comienzas a vivir tu vida en estado de alerta, como estuvieras constantemente en respuesta a peligros.

En el modo de lucha o huida, las funciones de digestión y recuperación de nuestro cuerpo se detienen. Funcionamos por la adrenalina y el cortisol, con un corazón que bombea rápido y una respiración superficial.

Prolongar esta situación de lucha o huida puede conducir a problemas digestivos. Las glándulas suprarrenales colapsan y el intestino y el sistema inmunológico con ellos. Cuando estos misteriosos problemas digestivos comienzan añaden un nuevo nivel de miedo y estrés a una vida ya estresada.

El modo del sistema nervioso de “parálisis” nos impide realmente la recuperación y descarga de tensiones y emociones atrapadas de nuestros cuerpos.

El resultado de la desregulación del sistema nervioso es: el pensamiento temeroso negativo, una mentalidad hipocondríaca o comportamientos irracionales, basados en el miedo.

La resolución del Síndrome del Intestino Irritable no se trata sólo del intestino. Se trata de resolver los problemas del sistema nervioso, que también pueden resolver los problemas emocionales y psicológicos.

La regulación del sistema nervioso da al cuerpo más elasticidad para lidiar con el estrés futuro.

Mi historia

Mi año de curación se centró en la dieta, así como la curación del sistema nervioso. Me tomó un año sabático de trabajo, y yo me di permiso para dejar de forzar, lograr y ser productiva. Puse mi curación primero y la dejé ser. Reduje la velocidad y el resto de prioridades.

Esto era extremadamente calmante y estabilizador. Se me cayeron viejos patrones que no me sirven y repriorizé mi vida. Por eso, mi viaje de curación fue tan exitoso.

Desde entonces he estado trabajando en mí misma para no imponerme metas perfeccionistas. Perdonar y aceptar a mí misma por mis defectos y limitaciones. Abrazando mis dones.

Creo que las personas altamente sensibles nos tratamos a nosotras mismas con demasiada dureza. Nunca podemos vivir de acuerdo con nuestras propias normas, no sin poner en peligro nuestra salud o la felicidad. Esto fue un descubrimiento de sanación para mí.

¿Cómo hacer frente a este problema?

La clave está en reconocerlo. Dejar de obsesionarse y concentrar toda su energía en encontrar la combinación adecuada de alimentos y suplementos. Hay que más cosas que sanar que esas.

Estudiar cómo lidiar con el estrés y el proceso. ¿Hay algo que se puede dejar de lado para hacer su vida más fácil?

Aprender lo que desencadena el estrés. Estudiar cómo manejar la situación. Estar tratando de controlar todo, ese esfuerzo tiene un precio que se paga. Estos son los caminos sinuosos a la curación. Reconocer tus patrones de conducta perjudiciales.

Notar el miedo. El miedo a la alimentación, el miedo a empeorar, el miedo de no mejorar, miedo a la vida social, el miedo a los síntomas, el miedo de no conseguir el apoyo, el miedo de las recaídas. ¿Cuál es tu miedo? ¿Cómo se manifiesta en tu vida? No trates de solucionarlo. Sólo reconócelo.

Trabajar con el sistema nervioso alivia el miedo y la anticipación del miedo. Y esto puede reducir la severidad de tus síntomas.

Volver a equilibrar el sistema nervioso.

Mediante el desarrollo de la conciencia en torno a los factores desencadenantes podemos encontrar maneras de cambiar los patrones de nuestra respuesta.

La psicoterapia es útil, pero sólo se centra en la mente sin incluir el cuerpo.

El sistema nervioso a trabajar nos saca de la mente y entra en el mundo y el lenguaje del cuerpo. Eso significa entrar en contacto con tus sensaciones.

Las personas sensibles tienden a observar sus cuerpos y en su mayoría viven en sus cabezas.

Las técnicas para calmar el sistema nervioso se basan en el cuerpo. Esto se llama terapia somática. Algunos ejemplos son:

Técnica de Liberación Emocional (EFT) 

Eye Movement desensibilización y reprocesamiento (EMDR) 

Yoga Nidra . 

Somática experimentar. 

Feldenkrais. 

Chi Gong y Tai Chi.

Cinco señales de que tu sistema nervioso se ha quedado atascado en la lucha, huida o paralización

Se siente una gran cantidad de resistencia a hacer las cosas que sabes que debes o necesitas hacer para cuidar de ti mismo.

Tienes un metabolismo lento que se clasifica por la temperatura corporal baja.

Tienes un montón de ataques de miedo, ansiedad y pánico.

No se pueden sentir las sensaciones sutiles en su cuerpo cuando se hace la exploración corporal. Tienes miedo de tus sensaciones corporales o no puedes quedarte quieto.

Tienes grandes dificultades para priorizar tus necesidades y tienen problemas para tomar buenas decisiones por ti mismo.

Tiene una enfermedad crónica sin explicación, como el SII, la fatiga crónica, fibromialgia, enfermedad autoinmune o un sistema inmunitario que funciona mal.

Continuará….

Sé que se abrió un tema enorme y un montón de opciones para la reflexión.

Voy a seguir escribiendo sobre este tema y otras formas de abordar, tranquilizar y estabilizar el sistema nervioso. Este es un gran problema que a menudo se deja fuera de la discusión.

Incluso si esto es confuso para ti, espero que asumas que hay mucho más que sanar que solo el intestino. Un mundo de pensamientos, las emociones, la conciencia corporal y la experiencia de la integración. Este es un tema que quiero incluir en la conversación sobre el Síndrome del Intestino Irritable. Especialmente para aquellos casos difíciles que han intentado todo.

Si esto resuena para ti, entonces le animo a explorar este tema más a fondo. 

Terapias

Si hay algo que suele ser común entre las PAS es la cantidad de terapias que hemos probado en un intento por mejorar nuestra calidad de vida, por arreglar aquello que pensábamos que estaba defectuoso en nosotros. Yo también he hecho ese recorrido y la experiencia me ha enseñado que no hay que empezar a construir una casa por el tejado. Nuestra salud, nuestra vida, es como esa casa y necesita de sólidos cimientos sobre los que construirse. Por eso, antes de enfocarnos en otra cosa, es importante centrarnos en las terapias que van a trabajar con esos cimientos y, es muy posible, que por el camino muchas cosas se vayan ajustando solas.

En esta sección aparecen las que considero son las terapias más importantes y fundamentales para vivir en equilibrio.

Terapia nº 1. El desarrollo interior
Terapia nº 2. La respiración
Terapia nº 3. El descanso
Terapia nº 4. La relajación
Terapia nº 5. El ejercicio
Terapia nº 6. La alimentación correcta

Seguro que estas no son las terapias que muchas personas pensaban encontrar, además son genéricas porque lo importante es el área que trabajan más que el cómo la trabajan. El cómo es algo individual, y ahí no caben recetas milagrosas, lo importante es tener siempre presente qué área necesitamos mejorar.

El trabajo del desarrollo interior me parece fundamental en cualquier caso. Las personas con alta sensibilidad con mucha frecuencia hemos crecido en entornos donde no se comprendía nuestra forma de ser y se ha juzgado como negativa. Esto hace que tengamos una imagen desvalorizada de nosotros y de nuestras capacidades. Nos sentimos raros, diferentes e imperfectos. Ni siquiera nosotros nos conócemos. Con estas creencias no podemos esperar tener una vida próspera ni alcanzar la felicidad. Trabajar en superar actitudes autosaboteadoras, creencias dañinas, relaciones tóxicas… y tantas otros elementos que degradan nuestra vida, tendrá enormes beneficios para nosotros y para nuestro entorno.
La respiración, la relajación y el descanso deben ser una prioridad en nuestro día a día. Si algo caracteriza a una personas altamente sensible es la tendencia a la sobreactivación de nuestro sistema nervioso (ansiedad, depresión, agotamiento, insomnio…). Aprender a equilibrar nuestro sistema nervioso con momentos de relajación nos ayuda a mantenernos bien y funcionales en nuestro día a día.
Por otra parte, sobre el ejercicio, habrá personas que encuentren una terapia estupenda en el yoga mientras otras se beneficien más de correr, bailar o nadar. En cualquier caso, mantener nuestro cuerpo activo, dentro de nuestras posibilidades, libera tensiones y tiene un sinfín de ventajas en nuestro organismo.
Y lo mismo ocurre con la alimentación, por esto se dice que nuestro intestino es nuestro segundo cerebro. El estado de nuestra salud intestinal tiene un impacto fundamental en nuestras emociones, y en todo el cuerpo en realidad. Aquello que comemos son los ladrillos con los que construimos nuestro cuerpo. Aunque es importante saber que no todos los alimentos, por muy saludables que sean, serán beneficiosos para todas las personas. Es una labor de autoobservación identificar el impacto de nuestra alimentación en cómo nos sentimos.

En resumen, trabajando sobre estas seis áreas, con calma y constancia, creo que se pueden conseguir cambios asombrosos sin necesidad de recurrir a terapias más complicadas. Aunque soy consciente de que también existen circunstancias en las que esas otras terapias son un auténtico salvavidas.
Si deseas prosperar en tu vida, no te olvides de trabajar los cimientos siempre.